
Empezar una nueva historia siempre cuesta, dar vuelta esa maldita hoja y no volver hacia atrás NUNCA MÁS.
Empezar un cuaderno así es casi tan difícil como eso; y escribir sin sentimiento es directamente imposible...¡Cómo hieren las palabras, y cuán poco las valoramos a veces! ¡Qué paradoja tan increíble!
Odio no saber cómo comenzar algo nuevo, porque aunque amo los comienzos son tan difíciles como los finales.
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